Background
Tooki nació como una respuesta a algo que me rompía bastante: ver que la gente en los bares y en la vida social se quedaba siempre en su zona cómoda. Nadie se animaba a hacer algo distinto, a ser un poco “malo” en algo nuevo, a salir del molde.
Tooki, entonces, es esa piña en la cara de lo políticamente correcto, el amigo molesto que te dice “che, vamos a hacer algo y dejate de joder”. Es la marca que te saca de ser un humano aburrido y te lleva a ser un simio que no lo piensa tanto.
Proceso
En la dirección creativa, básicamente hice de todo. Empecé por el nombre: Tooki viene de esa idea de “volvamos a ser monos”, los “tuki tuki” que hacen cosas sin pensar tanto. También porque “tuki” suena fácil, rápido, como decir “quiero hacer un plan y tuki, sale algo”.
La estética también sale de esa idea: colores neón que molestan un poco, ilustraciones que parecen hechas a mano alzada (aunque son AI), y un lenguaje visual que no te deja en paz. Mi rol fue unir todo eso: naming, tono, ilustraciones, paleta y darle a la marca esa personalidad de amigo que te empuja a hacer algo distinto.
